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Millonarias pérdidas por compras sobrevaloradas en hospitales

Equipos e insumos médicos fueron adquiridos en algunos casos en el doble o triple de su valor real.

 

  • Dueño de empresa que estafó al IHSS con ambulancias sobrevaloradas y otras dos de sus hijos involucradas en compras sobrestimadas.
  • Propietario de Tecma niega colusión en adquisiciones infladas.
  • Equipos e insumos médicos fueron adquiridos en algunos casos en el doble o triple de su valor real.

T res hospitales de la capital se convirtieron en el blanco perfecto de compras sobrevaloradas de insumos médicos que generaron L. 4 millones en pérdidas.

Las autoridades del Hospital Escuela, Hospital General San Felipe y el Hospital Nacional Cardiopulmonar (Tórax) aprobaron 40 adquisiciones de equipos e insumos en licitaciones privadas entre 2010 y 2017, según una investigación de Revistazo con la asistencia de la fundación Connectas. 

Mediante solicitudes de información, cotizaciones con proveedores y entrevistas, Revistazo y Conectas comprobaron las compras infladas.

Algunos productos cotizados eran de la misma marca adquirida en los hospitales, pero otros era de marcas distintas, pero con las mismas especificaciones solicitadas en las licitaciones.

Fueron seis las empresas favorecidas con los elevados contratos, entre estas la sociedad Tecnología Médica Avanzada S. de R.L.de C.V. (Tecma) , que vendió 10 ambulancias sobrevaloradas al Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) en 2013.

La investigación arrojó que las seis empresas recibieron L9.4 millones y que un 44% de este monto representó sobrevaloración, es decir, unos L. 4 millones.

Pagos hechos a empresas y valores sobrevalorados

en 40 procesos de adquisición de equipos médicos por el Hospital Escuela, Hospital General San Felipe y el Hospital Nacional Cardiopulmonar (Tórax), entre el 2010 y 2017

Tecma es propiedad de Raúl Alvarado Lagos, cuyos hijos Raúl Alvarado Zilahi y Carla Dalila Alvarado son dueños de Grupo Técnico y Rentamedic, a las que también les le adjudicaron contratos sobrevalorados.

Lo anterior se comprobó mediante revisión de documentos públicos en el sitio web del Registro Mercantil de Tegucigalpa, ubicadas con ayuda de la herramienta Medicamentos Abiertos.

Pudieron haber comprado 19 camas con lo que gastaron en 12

Por ejemplo, en 2016 el Hospital Nacional Cardiopulmonar (Tórax) compró a Grupo Técnico un total de 12 camas hospitalarias manuales por L. 384,000, a razón de L. 32,000 por cada una.

 

No obstante, estas camas fueron cotizadas a L. 19,550 cada una, lo que representa que el costo global real debió ser L. 234,600 y, por lo tanto, la sobrevaloración fue de L. 194,400. 

Otra forma de verlo es que, pagando el precio de mercado por estas camas, los L. 384,000 hubieran alcanzado para comprar 19 camas, con dinero de sobra, en vez de solo 12 camas.

Ese mismo año, el Hospital San Felipe adquirió de Grupo Técnico 20 manómetros de oxígeno (medidor de presión) a L. 4,995 cada uno, es decir la adquisición costó L. 99,900.

Pero el costo global de estos instrumentos que se corroboró en el mercado fue de L. 56,000, o sea L. 2,800 por cada uno.                                 

Lo anterior representa que la sobrevaloración fue de L. 43,900.

Adquieren 2 incubadoras por el precio de 3

Grupo Técnico también le vendió en 2014 al Hospital General San Felipe dos incubadoras marca Advanced a un precio unitario de L. 232,835, pero en el comercio se constató que ese mismo equipo vale individualmente L. 165,600. 

El valor total de L. 465,750 que gastó el hospital para adquirir estas dos incubadoras, habrían quedado corto solo unos L. 30,000 para adquirir tres al precio de mercado. Pero En este caso la sobrestimación ascendió a L. 143,550. 

1 mesa quirúrgica por el precio de 2

Mientras, la empresa Rentamedic ganó una licitación en ese hospital en 2016 de una mesa quirúrgica electrohidráulica marca Advanced a L. 525,850, a pesar de que este medio la cotizó a L. 262,200, razón por la cual se pagó un sobrecosto de L265,650.

En el Hospital Escuela, antes de que se convirtiera en el Hospital Escuela Universitario en 2014, también se reportaron compras infladas.

En 2011, Hospital Escuela compró silla a 5 veces el precio real

Un banco giratorio, que cuesta L. 3,041 en un centro de ventas de insumos médicos, fue comprado por el L. 14,906 por Hospital Escuela a Rentamedic en 2011.

Tecma benefició de precios exagerados en 12 casos

En el caso de la empresa Tecma, hay 12 casos en los que el Hospital General San Felipe le compró insumos médicos a precios sobrevalorados.

Una de esas compras fue la de tres electroestimuladores Electromedicarin en 2012, por L. 146,800 cada uno que contrastan con L. 100,625 a los que fueron cotizados.

Igual de onerosa fue la compra de un aparato de tracción pélvica que se adquirió por L. 196,231, mientras que en el comercio se ofreció a L. 140,000.

Ver documentación completa

La compra que se podría considerar más onerosa, fue de 6 lámparas infrarrojas, a un precio de más de cuatro veces el precio del mercado: fueron comprados a L. 70,380 cada uno, cuando según la investigación de Revistazo, este producto vale L. 16,560 en el mercado. Esto resultó en un sobregasto de L. 322,920. 

Pacientes son los afectados

El drenaje de dinero por medio de compras sobrevaloradas hace que haya menos recursos para los pacientes como Vidal Cerrato Cáceres, una señora de 65 años, quien cada 22 días llega al Hospital General San Felipe, a buscar Omeprazol, un medicamente que le sirven para controlar los reflujos gástricos que le genera el coctel de fármacos que toma para controlar la diabetes; pero cada vez en más frecuente que le digan “no hay”.

“No sé, será que no hay, porque ya van dos veces que no voy hallando, me ha tocado comprarlo”, dijo Cerrato en una entrevista que le hizo Revistazo en noviembre de 2017. 

Sentada en cerca de una de las vetustas columnas de madera del centenario hospital, Cerrato exclama que hasta la insulina, que antes se la daban gratis, la ha tenido que comprar.

“Nos dieron un alegrón, que nos daban, así, la insulina sin pagar, pero fuimos a la farmacia afuera sin pagar, pero desde hace tres meses que no la volvieron a dar”, manifestó.

Escándalo en compra de ambulancias sobrevaloradas

La empresa Tecma fue la que en 2012 vendió 10 ambulancias sobrevaloradas al IHSS que le

generó una pérdida a esa institución por L. 7.6 millones, según un dictamen del Tribunal Superior de Cuentas.

Los vehículos fueron adquiridos por 1.3 millones cada uno y, según el TSC, en realidad costaban L. 500,000.

El exgerente financiero, del IHSS, José Ramón Bertetty, fue condenado en 2015 a siete años de prisión por recibir L4.6 millones en soborno de parte de Tecma para favorecerla en la licitación.

El Ministerio Público no ha aclarado si el ejecutivo de Tecma fue quien pagó la coima.

La Ley de Contratación del Estado no prohíbe que una empresa que haya suscrito contratos sobrevalorados con el Gobierno participe en otros procesos, por lo que Tecma tuvo vía libre para seguir como oferente para las instituciones públicas.

Dueño de Tecma se defiende

El dueño de Tecma dijo a Revistazo negó que los productos que sus empresas y las de sus hijos haya vendido de forma sobrevalorada productos a hospitales porque existe libre oferta y demanda y el hospital el que decide a que costo hacer las adquisiciones.

“Nosotros ofertamos y el hospital es el que adjudica”, se limitó a indicar Raúl Alvarado Lagos.

Se le preguntó a Raúl Alvarado Lagos si él fue la persona que soborno a Bertetty y respondió que “ese es un caso cerrado”.

Las licitaciones en las que se detectaron las sobrevaloraciones se hicieron privadas, es decir, se hacen según un rango de costo fijado cada año en las Disposiciones Generales del Presupuesto.

En 2010, la franja para realizar una licitación privada era de L. 180 mil a L. 440 mil y en 2017 de L. 240 mil a L. 550 mil.

Cuando el costo del producto sobrepasa el techo, corresponder realizar una licitación pública. 

Una licitación privada permite que el contratante invite de forma directa a por lo menos tres oferentes, es decir, el número es limitado con relación a la licitación pública en la que no hay límite de participantes. 

La normativa de contrataciones del Estado indica que las dependencias públicas deben de cumplir con el principio de eficiencia y planificación para que “sus necesidades se satisfagan en el tiempo oportuno y en las mejores condiciones de costo y calidad”, es decir, se eviten los contratos leoninos.

Durante el cotejamiento de los expedientes de contratación ganados por las sociedades de la familia Alvarado-Zilahi se descubrió que otras empresas-Dipresem, Inversiones Coban e Inversiones Lanza Erazo- que participaron en los procesos también vendieron productos sobrevalorados

En la investigación de Revistazo se constató que la empresa Dipresem hizo al menos dos ventas de productos sobrevalorados en el Hospital General San Felipe.

El primer caso, registrado en 2016, es de la lámpara cialítica vendida por L. 287,500 versus L. 149,500 de un comercio, o sea, el sobrecosto fue de L. 130,000.

De igual manera, en 2016, el Hospital General San Felipe compró a esa empresa 16 camas hospitalarias Advanced por un costo global de L. 526,500, pero en la cotización que se hizo la oferta fue de L. 393,769. La sobrevaloración genero una pérdida al Estado de L. 132,640.

Cuantas compras sobrevaloradas por hospital.

En una compra menor, este sanatorio adquirió por L. 230,000 dos lámparas de fototerapia marcan Advanced, es decir el costo individual fue de L. 115,000.

La cotización que hizo Revistazo demostró que cada una de las lámparas costaba L. 33,350, por lo que la adquisición tuvo que ser de L. 66,700.

En ese sentido, el Hospital General San Felipe perdió en esta operación L. 163,300.

La Ley de Contratación del Estado no prohíbe que una empresa que haya estafado al Estado vuelva a participar en licitaciones o se le adjudiquen, a menos que sus propietarios hayan sido sentenciados por delitos contra la propiedad o la fe pública.